viernes, 29 de noviembre de 2013

JACINTERO




LAS PLANTAS
 
 
UNA IDEA MUY ORIGINAL ES UTILIZAR JACINTEROS CON JACINTOS E IR VIENDO EN CLASE O EN CASA COMO VA CRECIENDO EL BULBO.
 
 
BULBO DE JACINTO
 
 
 
 
COMO EVOLUCIONA EL BULBO
 
 
 
 
 
Descripción.

El jacinto es una planta bulbosa, muy difundida en jardinería, de la familia de las liliáceas. Su origen está en Turquía y otros países cercanos. De allí llegó a Europa y hoy en día los Países Bajos son los mayores productores mundiales.

El jacinto denominado Holandés es el más común y se caracteriza por ser muy perfumado, tener una sola inflorescencia (a veces dos) muy grande y florecer, de forma natural, en marzo.

Suele tener 4-6 hojas algo carnosas, alargadas y casi erectas. De en medio de ellas nace la inflorescencia, que es un racimo con un pedúnculo fuerte y grueso. Todas las flores del racimo son unicolores y pueden ser azul oscuro, lila, rosa, fucsia, blanco, amarillo, rojo o naranja, según la variedad.






El bulbo del jacinto adulto tiene un calibre (que aunque incorrecto, se refiere a la circunferencia) de entre 14 y 20 cm, y miden unos 5-6 cm de alto. Por regla general los bulbos de los jacintos blancos y amarillos son claros mientras que los del resto son más o menos oscuros (con tintes morados).






Cultivo.

Los jacintos se pueden cultivar de varias formas: en el jardín, en macetas en interior y en jacinteras, también en interior.

Siempre hay que tener en cuenta que los jacintos necesitan pasar por un periodo frío para florecer.



En el jardín               .
 


 Se pueden plantar en plena tierra o en macetas o jardineras. Se deben plantar a unos 10 cm de profundidad, con el ápice hacia arriba. La época ideal es octubre-noviembre, es decir, en otoño, antes de que empiecen los fríos fuertes. Hasta el inicio de la primavera no brotarán las hojas, si bien las raíces lo harán en otoño. Florecerán sobre febrero-marzo.



En macetas en interior.

Generalmente los venden en los viveros forzados, sobre el mes de noviembre, con la flores emergiendo o algo más tarde, ya con flor.

En casa también se pueden plantar así, se pueden poner en grupos apretados, enterrados tan solo 2/3 de la altura del bulbo en macetas, no hace falta que sean profundas.




En ambos casos es interesante hacer combinaciones de colores: los amarillos y azules combinan estupendamente haciendo mucho contraste. Los rosas de distintos tonos también combinan bien, dando más sensación de armonía, Por supuesto el blanco combina bien con todos los demás colores, salvo quizás con el amarillo. Se deben poner en número impar (si son hasta 7). En grupos grandes es preferible que domine un color sobre otro, sobre todo en colores contrastados, pues tiene más impacto visual.

La exposición será soleada, si bien pueden florecer bien a media sombra o incluso en sombra total y dentro de casa. Pero si les falta la luz, algo común en interior, las hojas se desarrollarán mucho para buscarla y no quedarán bonitos.

EL substrato debe ser permeable, pues el encharcamiento, como pasa con otros bulbos, es su gran enemigo. Por ello debe ser un substrato rico en arena o perlita. También es conveniente que sea rico en materia orgánica. Se puede usar una mezcla de 3 partes de substrato universal, 1 de mantillo y 1 de arena de río lavada y silícea o bien perlita.

El riego debe ser moderado, no dejando secar el substrato del todo pero sin mantenerlo demasiado húmedo.



En jacintero.

Se trata de un jarrón de vidrio o plástico, generalmente incoloro, aunque también los hay de colores y opacos (generalmente de cerámica), con una zona superior estrecha donde se apoya el bulbo. Se debe mantener con agua justo hasta el bulbo, sin que jamás llegue a tocarlo pues se pudriría.

Es conveniete dejarlos en un lugar oscuro y fresco mientras desarrollan las raíces y hasta que se vean asomar las hojas por el ápice.




  A los quince días de ser "plantado" ya tiene raíces  


Los jacinteros trasparentes tienen la ventaja de que se pueden observar las raíces y el estado del agua.

Se debe reponer el agua que se evapore o cambiarla totalmente en caso de que se estropee y huela mal. Para evitarlo es conveniente poner dentro unos trocitos de carbón activo.

A lo largo de la temporada, que acaba cuando comienzan los calores, se pueden tener en un solo jacintero, consecutivamente, 3 o 4 bulbos, si se sustituyen apenas se ponga fea la flor.



En muchos casos tras la floración se desechan (caso de macetas y jacinteros) en cuyo caso el abonado no es necesario, pues hasta la floración los jacintos, como muchas bulbosas, usan las reservas acumuladas en el bulbo. Pero si estos bulbos se desean conservar se puede hacer. Para ello se elimina la flor pasada (la formación de semillas gasta muchas energías) y se plantan en el jardín, en plena tierra o en una maceta o jardinera amplias. Y se comienzan a abonar, usando un abono rico en fósforo y potasio (tipo plantas de flor). Normalmente en la temporada siguiente vuelven a florecer pero sin calidad, siendo conveniente no permitir el desarrollo de esta flor para que la siguiente temporada lo hagan en toda su plenitud.

Los jacintos plantados directamente en tierra, deben seguir el mismo proceso comentado antes, con la ventaja de que si se abonan bien, al año siguiente suelen florecer abundantemente.

Tras la floración no se deben cortar las hojas verdes en ningún caso, sino que se deben dejar secar naturalmente (hasta que se secan, están alimentado a la planta para que acumule reservas para la siguiente temporada). En todo caso, y por razones estéticas, se puede ir cortando lo seco.

Luego se puede optar por dejar los bulbos todo el verano en tierra o bien sacarlos y conservarlos. Los jacintos se naturalizan bien, aunque con el tiempo pueden agotar el terreno si no se abonan adecuadamente. Si se sacan, se limpiarán bien, y una vez bien secos se guardarán en un sito fresco y oscuro hasta el otoño. Es conveniente espolvorearlos con azufre para evitar hongos.






Floración.

   Al abrirse las hojas ya se puede apreciar en el centro de ellas el racimo de flores, primero de color verde, que van tomando color según emergen hacia arriba. La floración viene a durar unos 15-20 días. En interior o con tiempo cálido puede durar menos. Las flores despiden un olor exquisito, en interior perfuman toda la habitación.

El exceso de calor del interior puede provocar que la flor no termine de elevarse sobre las hojas, abriéndose entre ellas, lo que le desmerece mucho, por ello es conveniente mantenerlos hasta la floración en una habitación fresca y llevarlos a la definitiva cuando la flor ya se haya abierto.

Cuando se seca la primera inflorescencia es común que echen una segunda más pequeña. Para favorecer el proceso y por motivos estéticos, es conveniente, una vez pasada la primera, cortarla todo lo abajo que se pueda.





Reproducción.

Si bien las flores pueden dar lugar a semillas, este procedimiento no es muy aconsejable para su reproducción.

La reproducción vegetativa mediante bulbillos es mucho más rápida y segura (las plantas hijas serán idénticas a la madre).

De forma natural los jacintos producen en la base y lateralmente pequeños bulbillos. Basta con separlos de la madre (en otoño, en el momento de plantarlos) para obtener nuevas plantas.





Sin embargo el proceso puede durar 3-4 años, tiempo necesario para que el bulbo engorde y pueda producir flores. Para ello, cada temporada se pueden plantar los bulbitos en una tierra arenosa, con materia orgánica abundante y bien abonada. Si se hace en grupo, se plantarán a una profundidad del doble de su altura con una separación entre filas de 30 cm y entre ellos del triple de su tamaño. Tras el primer año suelen alcanzar un calibre de 3-4 cm y 7-9 el segundo. El tercer año alcanzan 12-14 y es corriente que den una flor de poca calidad, que conviene cortar apenas se pueda para que engorden y al año siguiente florezcan magníficamente.



También es posible forzar a los bulbos a producir bulbillos de forma sencilla. Se puede hacer de dos formas:

Técnica del corte. Consiste en hacer un par de cortes en cruz de un centímetro de profundidad, con una cuchilla afilada, en la parte basal del bulbo. Se deja en un lugar seco y cálido hasta que las cortes se abran. Luego se deja en una habitación oscura y fresca hasta que se desarrollen bulbillos, que se pueden separar y plantar en otoño, cuando tengan 1 cm.

Técnica del escalpado. Consiste en cortar el casquete basal del bulbo (círculo inferior de donde salen las raíces), de forma que las hojas del bulbo queden todas cortadas. Conviene después espolvorear con fungicida. Se deja el bulbo en un lugar ventilado hasta que se formen bulbillos en el corte. En otoño se planta el bulbo madre, con el ápice al revés y los bulbillos cubiertos de substrato. Al final de la temporada (verano) se pueden desenterrar y separar los bulbillos.



Adquisición.

En otoño salen a la venta en viveros y grandes superficies. Se pueden comprar los bulbos o las macetas ya con ellos plantados y en algunos casos floridos.

En el caso de los bulbos es importante:

Elegir bulbos gruesos (es recomendable un calibre de 17 en adelante), pues cuanto mayor es el bulbo, mayor es la flor.
Que estén sanos y duros: sin golpes, cortes, zonas blandas o con moho.
Que estén correctamente embalados: en bolsas o cajas con agujeros y que ponga la variedad y el calibre. Es conveniente observar bien todos los bulbos del embalaje.

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